miércoles 9 de febrero de 2011

DE VISITA EN UP Y D

LA SEMANA PASADA VISITÉ LA SEDE DE UP Y D EN ALICANTE
Pese a que todos los presentes me indicaron que aquello no era lo normal, que normalmente había poca gente y todas esas cosas,… yo pude ver una sala con unas diez o doce personas en marcha. Me presentaron e interrumpí unas cuatro o cinco conversaciones de la mano de Fernando.
Me tomaron datos, etc. Y en cinco minutos me emplazaron para tres actos que tenían en ciernes. Una jornada en Alcoi, la venida de Rosa Diez, para la presentación de candidatos a Valencia y por supuesto el traslado de sede.
Tomé buena nota de ellos pero, para mi desgracia, la agenda de uno también anda llena de actos y es difícil que no ande la cosa “pillada” a una semana vista. Prometo hacer lo posible para los tres casos.
Dicho todo esto, que fue lo que ocurrió de manera escueta, deberíais de haceros la pregunta que corresponde. ¿Qué hacía yo visitando la sede de UPyD? (Conste que continúo haciéndome esa pregunta todavía hoy)
Bueno, existen unos antecedentes y un catalizador en todo ello que debierais conocer. Recuerdo que cuando se fundó UPyD, me despertó un interés inusitado. (Tratándose de un partido político) Tan pronto pude recopilar información me permití dirigirles un correo felicitando por aquello y quedando suscrito a un boletín que recibo mensual mente. Pero no pasé de eso. En las elecciones si que tuve oportunidad de votar UPyD y de alegrarme de que, al menos, Rosa Diez pudiera meter la cabeza en el hemiciclo. Por fin, desde los tiempos del Califa, alguien pondría cordura en aquellas conversaciones que tan poco pareciera que fueran a afectar al devenir del mundo. Así me he permitido seguir la evolución de UPyD, pero no más allá de expresar mis opiniones en círculos privados.
El catalizador ha sido, Fernando Llopis. Justo, en uno de los boletines o en una publicación del partido, ahora no recuerdo bien. Pude ver la foto de mi amigo Fernando al que no olvido deber una obra “La decisión de Gunter Spang” y que algún día podrá leer. Fernando es el candidato a la alcaldía de Alicante. No tarde en llamarlo y a la semana siguiente quedamos para tomar un café para que me contara qué había pasado.
Por lo visto le había pasado como a mí, le gustaba el partido, pero nunca había ni imaginado involucrarse en un proyecto como este. Le animaron a presentarse a primarias y,… una cosa trae la otra, y zás, hasta las trancas.
Conozco algo a Fernando, desde luego es lo que se conoce como político amateur, vamos, alguien que está dispuesto a aprender cómo debe de funcionar todo este circo político y a intentar hacer de ello algo racional sin ningún vicio adquirido.
Acude a los plenos del ayuntamiento para informarse sobre el devenir de las cosas en Alicante, está abierto a todo tipo de sugerencias a nivel de barrios, asociaciones etc. Esta como suele decirse en fase esponja. Ese debe ser el principio. Sé que con todo ello anda elaborando su programa para Alicante. Y en él aparecerán pocas tonterías.
El me invitó a visitar la sede del partido y cómo no, a colaborar. Sin agobios, pero creo que sí que puedes ayudar, me dijo.
No sé. Todo esto es algo nuevo para mí. Pero celebro comprobar que también lo fue para muchos antes que yo y que, lo que me parecía algo que no fuera a suceder jamás, seguirá siendo para otros detrás de mí. Y esa es la única manera de avanzar.
Al final todo se reduce a aprender. Aprender de lo que pasó la mejor manera de hacer lo que pase, más razonable.