miércoles 18 de mayo de 2011

AVENTURAS LOCAS DE AVENTUREROS CUERDOS

Ayer escuché esta frase, primero de Fernando Llopis y después por parte de Rosa Díez en Alicante.

Siempre me gusta discutir las “citas” o “frases lapidarias” o “sentencias” que parecen poner puntilla a los temas y esta es una de esas. Será porque me encanta buscar esas frases, sintetizar el lenguaje hasta el extremo que una sola frase sea capaz de reflejar un modo de entender la vida.

Esta es una de ellas.

Y cómo cabría esperar, discrepo. Y no me lamento de ello.

No hay aventuras locas de aventureros cuerdos. Un aventurero cuerdo jamás llevaría adelante una aventura loca. De hacerlo, no sería aventurero cuerdo.

Así, sí la aventura es loca el aventurero lo es más. Sí el desafío es temerario, el desafiador lo es más. Sí lo imaginado es sueño, el soñador es capaz de imaginar mucho más allá.

No tengamos escrúpulos a la hora de afirmar que si, que estamos locos, embarcados en un navío al que le sobra viento en las velas que apenas puede comprar para colgar de sus palos. No tengamos escrúpulos en afirmar que estamos dispuestos a subir a los palos para hacer de vela con nuestro propio cuerpo hasta que dispongamos de telas. Y no nos importa trepar porque sabemos que pese a caernos tenemos quién nos recogerá y subirá él mismo para con su propio cuerpo hacer de vela.

Lo que importa es el viento lo demás, ya vendrá.

A Salvador Dalí le preguntaron un día cuál era la diferencia entre un loco y el. Su respuesta fue que la única diferencia era que el loco no era Dalí.

Amigos Fernando, Rosa, estamos locos. Pero nos sobran sueños y viento que nos empuje.

Esa es mi impresión y que me perdonen los locos que de los cuerdos ya me cuido yo.

Miguel Ángel Vaquer