Y se mueve porque ya no da para más esta sarta de despropósitos. Y si, lo hace sin “Protocolo ni Comunicación” porque no necesita de eso. No necesita de ser encauzada, corregida, analizada, diseccionada, o como quieras llamarlo. No necesita de esa serie de artilugios que nos permitan entender las opiniones de los demás. No necesita de medios, no necesita de cabeza a la que poder seccionar, solamente esta andando. Como andan las revoluciones, sin cabeza visible, sin paso organizado, a ritmo desigual y a la espera de soluciones. Que como suelen decir, “para eso pagamos”, para que nos den soluciones en vez de más problemas.
Se ha levantado la gente y le da igual quién se ponga delante porque a la gente eso, una vez puesta en pié, “se la suda”. Y mira que es difícil poner en pié a la gente. Mira tú que hace falta “Protocolo y Comunicación” para conseguir que la gente se levante. Si sabrán los partidos de protocolo y comunicación,… y nada. Unos cuántos o muchos, despropósitos, unas cuantas sandeces, un poco de olvidar quien es cada uno, un mucho de olvidar quien le paga el sueldo o para quién trabaja y “zas”,… la gente puesta en pie. Y más de uno con el finiquito en el aire.
Ahora vendrá el terror.
Es lo que ocurre cuando no hay ni Protocolo ni Comunicación. Que el terror acampa en cualquier plaza. Y que los que se sienten culpables tiemblan, estudian, buscan explicaciones diversas, justificaciones oportunas que nos permitan mirar en una dirección y no en otra. Ahora todos buscan como arrimarse el ascua.
Al terror eso le da igual. Ya está sembrado. El sistema reaccionará con más terror porque lo autogenerará para intentar perpetuarse. Para limpiarse y volver a aparecer con aires renovados.
Ese es el verdadero problema. Esa es la pregunta que debemos hacernos. ¿Será capaz el sistema de responder adecuadamente? ¿Será capaz de establecer los medios oportunos para que se siente la gente? ¿Será capaz nuestra democracia de regenerarse por encima de nuestros partidos políticos? ¿Van a conseguir los partidos políticos regenerarse y ofrecer lo que la gente demanda?
Son esas las cuestiones interesantes. No donde está el motivo último, que no creo yo que sean las listas abiertas, más importantes que la reforma de la Ley Electoral o incluso la separación de poderes y el paro. Todas son razones fundadas para ponerse en pie. Para dar un golpe en la mesa de los partidos que “cortan el bacalao”.
Pero tengamos en cuenta una cosa, la gente forma los partidos, milita en ellos, los crea y los mantiene. Así, ¿qué vamos a hacer?
¿Vamos a caer muertos de miedo? O ¿Vamos a hacer que tiemblen de miedo?
Son el poder legislativo porque se lo ha dado la gente. Que legislen justamente o que se marchen a sus casas sino será la gente la que habrá de mandarlos a paseo y sin pensión vitalicia que les exonere de sus errores.
Esto sólo es una opinión, la mía. Pero la hago pública con todo mi cariño para que Vicente me la despedace.
1 comentarios:
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